Hoy hace frío y hay sol.
Señora cigüeña, espero que puedas ayudarme. Estoy triste
y enojado con
papucho y mamucha. Ayer cuando terminé de tomar, no, mejor te digo tragar
ese horrible plato de sopa que todas las noches prepara mi querida mamucha,
esa agua sucia con algunos fideos, y que es asquerosa pero yo la tomo porque
después me dá flan con muchooo dulce de leche, que me encanta.
Pero igual,
es una porquería, se la quise dar a Felipe mi perro, y él tampoco
la quiso
tomar, así que mirá si será fea.
Bueno, te sigo contando, ¿querés? Después de habérmela
tragado hasta la
última gota y golpeando con la cuchara el plato para que se diera cuenta,
me
felicitara y me diera el flan. ¿Sabés que rico que hace el flan
mi mamucha?
adentro siempre tiene algo, unas uvitas arrugaditas, a veces le pone
pedacitos de frutillitas o de banana, pero la sopa, puajjj. Bueno,
resultaaaa que con una gran sonrisa, de esas que tiene cuando yo hago alguna
payasada, porque a mis papus les gustan mis payasadas, se ríen y dejan
de
hablar de lo caro que está la carne, y que van a empezar a comprar desde
ahora los pañales. ¿Que pañales?, sí yo ya soy grande,
llego hasta el borde
de la mesa de la cocina sin ponerme en puntas de pié, ya no me hago pipí
encima, y los otros días fui sólo al baño, lo miré
y le dije al inodoro ya
no te tengo miedo, y lo llené de caca.
Que contenta se puso mamucha, lo llamó por teléfono a papucho
a la oficina
para contarle. Ahora ya no le tengo más miedo al inodoro, porque soy
grande,
cuando era chiquito creía que iba a salir una mano y me iba a tirar para
adentro.
Entonces, me miró, y me dijo: Tomy, vas a tener un hermanito. ¿Un
que, un
hermanito, para qué?. Para jugar, me dijo. Pero si yo ya tengo a Felipe,
si
me lo compraron para eso, para jugar, yo le tiro la pelota y Felipe corre,
la agarra con la boca y me la trae, y si no jugamos a los pistoleros, a esos
que mira papucho en la tele, yo me subo arriba de él y salimos a matar
indios.
¿Para que quiero un hermanito? Para que no estés solo, me dijo.
Yo no estoy
solo, tengo a los Power, al Hombre Araña, al Zorro y Tornado, su caballo
y
también el muñeco verde y el burrito, ese monstruo bueno, que
no me sale
como se llama. ¿Para que quiero yo un hermanito?
Para ir a jugar a la plaza. Pero si yo juego con Matías, con Lucas, con
Fernando y la hermanita, esa que cuando se queda un ratito así de chiquito
sola se pone a llorar. Y si no están mis amigos voy a la hamaca, a la
calesita, que siempre saco la sortija y doy una vuelta gratis, y papucho me
compra esos chupetines largos y los palitos de algodón y azúcar.
No, gracias, no quiero un hermanito.
Entonces me agarró la cara con las manos, esas manos que tanto me gustan
porque son suavecitas, cuando me acarician, y me dijo: Tomy, es que vas a
tener un hermanito, va a venir, te lo va a traer la cigüeña, dentro
de unos
meses, le escribimos una carta pidiéndoselo. ¿Cómo que
le escribieron una
carta? ¿Y por qué no me preguntaron a mi si lo quería?.
¡No, no y noooo, no
quiero un hermanito! Salí corriendo y me encerré en mi cuarto.
Lo desperté a
Felipe, que estaba durmiendo debajo de mi cama, sobre la alfombra que me
tejió la abu Claudia, le conté lo que me pasaba, y Felipe me dijo
que te
escribiera a vos.
¡Señora cigüeña, por favor ayudame, no les hagas caso,
no traigas a ese
hermanito, llevalo a otra casa que no tengan un perro, pero no lo traigas
acá, por favor!
No quiero a nadie que toque mis juguetes, porque los va a romper, yo los
cuido mucho, ¿sabes?, cuando no juego los tengo adentro de un canasto
rojo,
y él los va a agarrar cuando yo no estoy. Además cuando yo voy
al colegio él
se va a quedar con mamucha, los dos solos, y entonces ella lo va a querer
más a él que a mí, y se va a olvidar de irme a buscar al
colegio.
Yo la voy a estar esperando, después de tomar la leche, en el colegio,
en la
puerta, al lado de la seño. Y como no va a venir la seño se va
a ir a la
casa y yo me voy a quedar en la calle, y voy a tener que ir a dormir a la
plaza, en un banco.
Cuando llegue papucho de la oficina no voy a estar y van jugar antes de
bañarse y me va a usar los muñecos que uso en la bañadera.
Además en mi cuarto hay una sola cama y yo no quiero que duerma conmigo,
va
a tener que dormir en el lavadero, en el piso. Y, y, y tampoco quiero
llevarlo a la plaza, porque lo voy a dejar sólo para que se lo lleven
los
basureros.
Te lo ruego, si te escriben y te preguntan porque no lo trajiste, decile que
no había más, que se terminaron los hermanitos, yo te prometo
que me tomo
toda la sopa, aunque no me dé flan con dulce de leche.
Chau, cigüeña, un beso, Tomy.
Mirta Romoli