Quisiera ser viento, y jugar con las hojas en otoño
Quisiera ser luna, y alumbrar el bosque en la noche
Quisiera ser jubiloso día de primavera, donde todo se olvida
Quisiera ser montaña, inamovible y silenciosa
Quisiera ser océano, y batirme eternamente
Quisiera ser río, y ser siempre otro y el mismo
Quisiera ser minúscula avecilla, y ser sin ser visto
Quisiera ser blanco y quisiera ser negro.
Quisiera, quisiera... y queriendo siempre estoy
Pero más quisiera no querer nada
Y ahora callar quisiera.
(A.M. Teón)