EN LA PLAZA DEL PI

Esta luz, este ámbito redondo, este ámbito,
esta espera eterna que la música levanta
feliz amplitud del mundo
en una plaza vieja de humedades y respiraciones.
Estos corazones todo oídos, estos ojos pura vida,
pasan, vienen, se quedan,
estos oídos todo corazones, detenidos
en esta música que blanquea el aire.
Muchos interiores, cada uno colmado de
suspiros, muchos interiores y esta luz...
Este ámbito infinito que un acordeón
transporta a cada azul, que una mujer
con acordeón deshace en aguas, en cariños
escondidos tras el cuello.
Esta luz...
Esta luz recorrida rayo a rayo, beso a beso,
este beso que es la música en la espera,
esta inundación de melodías y melodías
que bendicen el silencio de cada frente.
Pilar, mujer, niña que con un acordeón
asciende a una plaza a los árboles que la pueblan,
y a las personas (que en sus silencios de antiguas
ternuras inconscientes escuchan y que esta plaza
llenan con la vida aterida en el aire rasgado)
de eternidad feliz, salud, música.

Barcelona, octubre de 1980
(Dedicado a Pilar)


... Oh, música, tiempo que
perpendicular te levantas
sobre el rumbo de corazones
desvanecidos!

(R. M. Rilke)