DESGUACE
(POEMARIO)
SER
Ser
aire y mezclarme contigo
invisible partícula que penetra
en tus pulmones,
río y arrastrarte
con la fuerza de los rápidos
o acariciarte
en la calma de los remansos
Ser
el silencio que acompaña tus palabras,
la respuesta a tu pregunta,
esa fotografía guardada en tu cartera,
todo, algo, no importa qué,
pero parte de ti.
MAR
Te miré
y vi olas romper en la orilla.
Te besé
y el vaivén del agua
dibujó en la arena ondulaciones.
Te llamé
y se alejaron las crestas
llevándose conchas rotas.
Te esperé
porque el mar
siempre viene y va.
ERRANTE CAMINAR
Vivo en el destierro de otro tiempo
que no es el mío
porque no te encuentro.
Perdida en el laberinto de los años
no hay salida hacia otra vida
que te incluya.
Allá donde voy, flores extrañas
señalan el sendero de los pasos solitarios
de mi errante caminar.
POR ESO
Te quiero porque me haces reir
por las mañanas cuando te levantas
despeinado,
porque me cantas canciones
desafinando,
y también por esas noches
esperando juntos a la salamandra
que se pasea por el jardín.
Te quiero porque te quiero,
porque me mimas
y no te importa el color de mis ojos
ni los centímetros de mi cintura
si no mi mirada en la tuya
y el calor que te dan mis besos.
Te quiero porque te quiero
por eso y por mucho más.
DESGUACE
Si me abandonas
me cubrirá la herrumbre
del viejo automóvil
que duerme el sueño
de los cementerios de hojalata
y las gotas de lluvia
formarán mares de ausencia
entre los pedales
pudriendo metálicas entrañas,
oxidando el corazón de hierro de mi motor.
Si me abandonas,
no seré nada ni nadie, o tal vez,
el trasto inútil en tu desván
del que tu memoria se olvidó hasta de tirar.
LA LLAMADA
Sonó el silencio al otro lado de la línea
y supe que eras tú quien me llamaba.
Pregunté: ¿Quién?
Y el caer de una moneda me contestó.
Al otro lado de la línea sonó el silencio
de lágrimas calladitas resbalando
por la espiral, despacio, despacito,
murmurando los ecos húmedos
de esas palabras que no te atreves
a pronunciar.
SORTILEGIO
He visto caer una estrella.
He cerrado los ojos.
He pedido un deseo:
deseo el deseo de tus ojos
abrasándome
como una estrella caída.
He soñado contigo.
He perseguido tu sombra,
He lanzado un sortilegio:
Sapos y culebras,
palomas y jilgueros,
que mi sombra te envuelva,
que mis sueños te sueñen,
que mi magia te hechice,
pues a mí,
has sido tu quien me ha hechizado.
SUBURBIOS
Bajé hasta los suburbios de tus ojos
color vino como la botella que apurabas.
Entré en el bar de tu seca boca
a la espera del siguiente trago amargo.
Respiré los vahos etílicos
que se diluían entre tus palabras.
Busqué la puerta que cerraste
para abrirla y airear y solear,
para que entre un vendaval
que limpie los suburbios de tus ojos
que arroye agua en tu seca boca
que perfume de primavera tus palabras.
EN EL CAMINO
He dejado en el camino
las lunas que no alcancé,
aquel disco rayado,
las prisas al caminar,
a mi príncipe azul y
todas las piedras con las que tropecé.
Sólo llevo en el equipaje
la sonrisa de mi niño,
algunas cartas de amor y
el aroma de los campos de lavanda.
AMANECE
Amanece,
luz que nada entre tinieblas,
farolas que sobreviven a la noche
derramando electricidad sobre el asfalto,
sombras que se disuelven y engañan
escondidas en el silencio
roto de los bostezos.
Amanece,
la oscuridad baila
con las últimas estrellas
y yo aún te busco en la luna
de tu nocturna mirada.
SOLA EN LA CIUDAD
La ciudad engulle solitarias muchedumbres
que vagabundean sus prisas
al ritmo de luces de semáforos
cambiando de color:
rojo que detiene,
verde que esperanza,
amarillo que previene,
y el ruido de tubos de escape ensordece
los pensamientos mudos de tanta gente
que no se saluda al pasar.
LA HERIDA
Me asaltan los recuerdos
agazapados en mis pensamientos.
Todo lo que pudo haber sido y no fue,
nada de cuanto soñé ocurrió
y el olvido esparce oscuridades.
Olvido siempre olvido
que trae el espacio y se lleva el viento
con un soplo de aire nuevo.
Recuerdos atrapados en tu último aliento
sellando las cicatrices de mi alma.
Te vas entre las nieblas del pasado,
te quedas en mi vida anterior,
como un fantasma pretérito,
ya sin fuerzas para asustarme,
desposeído de materia y energía,
sin voz audible para explicarme
por qué cuanto más me quisiste
más profunda fue la herida.
Te amé, te odié, te odié, te amé,
ya nunca te veré.
Y ahora llega el vacío del tiempo
que todo lo llena,
la muerte, la vida, la misma herida
llena de tiempo se cierra,
para poder decirte
adiós, amor mío, adiós.
PALABRAS
Las palabras son el mundo,
las palabras letras son,
letras escritas, o pronunciadas, o pensadas
revueltas, combinadas, amañadas, juntas, separadas
para formar las palabras que se enredan
entre mis cuerdas vocales
que invaden el silencio subiendo hacia mi boca,
las verdaderas,
las que emocionan,
las que a veces aprisiona mi garganta,
que salgan todas, en gritos o en susurros,
las que sueñan paz,
las que piden pan,
las que lloran,
las que ríen,
para que formen una canción
y tú la puedas escuchar.
SUCIAS REALIDADES
Sueño en blanco y negro
con figuras que se reflejan en espejos,
sucias realidades
teñidas por el color de una televisión.
Quisiera apagar, romper,
despertar y volver a soñar.
Sueño en blanco y negro
con toda la sangre derramada,
que brota desbordada, negra,
con la muerte inodora, blanca,
tapada bajo la pantalla
de cualquier guerra a distancia.
Sueño en blanco y negro
con un frío hospital
por el que vuela el velo negro
de una madre desesperada.
Despierto en la arena blanca
manchada de petróleo negro,
negro, negro, sucio
que corre por un despacho blanco,
blanco, blanco, sucio
donde las figuras se reflejan en espejos
y se ven más grandes y más fuertes,
aunque yo sólo las veo deformadas
GUERRAS
Dime
en cuántas guerras has luchado
y cuántas batallas has perdido.
Dime
por qué los muertos y los llantos
por qué los odios y los gritos
Dime
qué significan las banderas
mas que excusas de negocios
entre unos pocos de aquí
y otros pocos de allá,
por todo cuanto poseen de acá
y más que anhelan de allí.
ESE NIÑO
Me duele ese niño tirando una piedra,
una piedra que no llega al tanque,
al tanque que lo vigila.
Me duele ese niño radiografía de aire,
de aire lleno de moscas,
de moscas que se lo comen.
Me duele ese niño durmiendo en la calle,
en la calle del pegamento de los sueños,
de los sueños que no se alcanzan.
Me muero por esos niños que no ríen,
que se alimentan de piedras, de aire y
de los sueños que no se alcanzan.
DOCUMENTO DE IDENTIDAD
Mi alma plastificada entre el sistema decimal
se debate aprisionada dentro de un código de barras,
lucha por ser algo más que un documento numerado,
sin historia ni memoria,
por evadirse de la cárcel de una base de datos,
perseguida
por huellas de tinta azul,
juzgada y condenada
por la aritmética equivocada de la identidad
Yo sólo quiero dejar mi huella
en la tierra húmeda después de la tormenta.
Yo sólo quiero dejar la huella
de la primavera dentro de una crisálida.
ÁCIDA LLUVIA
Escucho:
Al río que viaja por su arteria,
que alborozado ruge,
que nublados ambiciona,
que sediento se bebe
los guijarros y las basuras.
Y según me alejo de su vera
sólo un rumor de agua
palpita en mis oídos.
Escucho:
Los pedazos de tu voz,
rota por el ulular de las sirenas,
y no te veo al otro lado de la carretera,
tras el muro de lluvia asfaltada,
sumergido en la sombra de tu paraguas.
Y según me alejo de tu vera
sólo el eco de sucias palabras salpicadas
palpita en mis oídos.
ARAÑA
Araña que subes y bajas,
que tejes, destejes y enmarañas,
costurera de todos los tiempos,
de los bosques y las esquinas,
de ti aprendimos
el arte de enredar entre tus hilos
al arco-iris del rocío matinal.
Araña que subes y bajas,
que tejes, destejes y enmarañas,
enséñame a hilar las redes
donde los sueños no se escapan.
OTOÑO
Amarillean ya los avellanos,
abiertos como paraguas sobre el campo
y entre sus varillas medio deshojadas
se cuelan como ladrones,
el temprano atardecer,
el viento del sur
y algunos velos de niebla.
Como ladrones que roban
la última luz del verano.
INVIERNO
No parece primavera.
Las cumbres se esconden
bajo capas de nieve joven
y el aire frío arropa
los nidos en los árboles.
No parece primavera.
Un cansancio asiduo
embarga mis intenciones
y el hielo penetra
entre tu distancia y mi desidia.
No parece primavera
Si no inmenso invierno,
invierno sólo invierno.
FEMENINA PLURAL
I
En los ojos de una niña
se esconde la inocencia.
En su mirada se pueden leer
cuentos de hadas y canciones de cuna.
El pasado es tan lejano que ocurrió ayer.
El futuro es tan tierno como ella.
II
En los ojos de una mujer
se esconden el tesón y la lucha.
su mirada nos habla
de poemas de amor y desamor
El pasado es una herida sin cicatrizar.
El futuro se llama esperanza.
III
En los ojos de una anciana
se esconden los recuerdos.
Su mirada está posada
en otros tiempos que se fueron.
El pasado es su presente.
El futuro, la herencia de su memoria.