A GWEN, AL SUEÑO Y LA VIDA
DE SU ALMOHADA

Derramas ternuras que socavan los orígenes
como un cielito chico, como un cielito grande
y expandes como un cielo hondo
sin ruido tus cientos de corazones.
Al sentido lluvioso o soleado de tu vida
chillas claramente en tus poemas
Y te parecerá que no,
pero lo palpo...

Giras
se ve que desciendes e intuyes
ya lo importante
y veo que ardes
y veo que ardes
mucho
bastante
y siento,
mientras apareces,
que fomentas mis ternuras extraviadas
y que remueves
mis puntos de partida desgastados.
Desde la subterránea y adorable, dulce
caricia de tu voz nacida
de algo más que un caramelo
haces paz
haces piedras
haces temblar sin darte cuenta.
Yo ya tu amigo, dispuesto a escuchar
tus silencios
que se pierden entre tu voz y tu voz,
Gwendoline, con mis palabras te digo
que llegará a mí tu poesía.

(Cangas de Onís, Primavera de 1977)