MI
PADRE ME HABLA DESDE LOS MUERTOS
Es como
si hubiera despertado en un cobertizo,
sobre el
barro, en medio de escamas, rodeado
de
tiestos, huellas de babosas brillantes
surcan mi
cuerpo. No sé por dónde comenzar,
la
inmundicia me envuelve. Arrojo esta telaraña,
mortaja
de muertos, lejos de mi boca. Veamos
si ahí
donde he estado puedo hacer esto.
Amo tus
pies. Amo tus rodillas,
amo tus
mis nuestras piernas, tan
largas
porque son tuyas y mías:
de los
dos. Amo tu –cómo llamarle—
entre tus
piernas, nunca le dimos nombre, el
fulgor y
la pureza de sus rizos. Amo
tus
nalgas, una vez te cambié los pañales,
lavé la
suciedad diminuta, te unté
aceite
con mi dedo; cuando toqué tu ano
mi vida
hizo cortocircuito con Dios por un instante.
Era tu
madre quien odiaba tu mierda, no yo.
amo tu
ombligo, fósil de cardo,
aunque
sea la marca de ella
en ti. Y
también amo tus pechos:
¿me viste
observarlos desde el rostro
de tu
hija mientras la amamantabas?
Amo tus
hombros marcados y
tu
cabello, grueso y vivo
como la
tierra. Nunca odié tu rostro,
odié sus
erupciones. ¿Sabes qué amo?
Tu
cerebro, sus mitades y sus pliegues
plateados, como labios de mujer.
Amo en ti
incluso
lo que proviene
de las
profundidades de tu madre:
tu
corazón, ese trabajador esforzado,
y tu
vientre, para mí el cielo,
yazgo en
sus colinas y miro hacia arriba
su cúpula
rosa.
He estado
en un cuerpo sin aliento,
he estado
en la morgue, en el fuego, en una chimenea
de
escorias, en el aire sobre la tierra,
y
enterrado en la tierra, he bajado
al fondo
de los océanos: desde donde he estado
puedo
entender esta vida, soy la tierra,
tu padre,
yo te hice, cuando digo que te amo
estoy
diciendo, mira tus manos, muévelas,
ese
movimiento es el amor de la tierra,
para amor
humano,
busca en
otro lugar.
Sharon
Olds
"El
Padre" – Bartleby Editores