Harto de maíz se refugia en unas ruinas Llueve

Mira sus manos sucias con asco

Un hombre humilde le entrega ropa limpia:

"Aquí le manda su señora madre"

Una camisa de lujo y un pantalón de fino algodón

Se baña sin jabón junto a un muro

Casi limpio espera que el viento lo seque

El hombre le entrega una pequeña moneda de cobre

Se viste con trabajo la nueva ropa

El hombre le dice: "Que no fume demasiado haschis"

pues le hace daño "Que mendigue con dignidad"

 

La ciudad vestida de luz lo espera y llama

Esa ropa lujosa mañana estará sucia y hedionda

 

(Raúl Gómez Jattin)