ESTOS POEMAS

 

Estos poemas los desencadenaste tú,

como se desencadena el viento,

sin saber hacia dónde ni por qué.

Son dones del azar o del destino,

que a veces

la soledad arremolina o barre;

nada más que palabras que se encuentran,

que se atraen y se juntan

irremediablemente,

y hacen un ruido melodioso o triste,

lo mismo que dos cuerpos que se aman.

 

(Ángel González en "Otoños y otras luces" de Tusquets)